Hoy hablaremos de las mil grullas de papel (el 千羽鶴, Senba-tsurú), una antigua leyenda japonesa que promete que cualquiera que haga mil grullas de papel recibirá un deseo de parte de una grulla.

Se dice que doblar mil grullas de origami trae buena suerte, aunque en la actualidad, esta antigua costumbre japonesa se ha extendido por todo el mundo como un símbolo de fe, esperanza y paz, en base a la historia de Sadako Sasaki, una pequeña niña japonesa cuyo deseó fue curarse de su leucemia, enfermedad producida por la radiación de la bomba atómica caída sobre Hiroshima.

Sembazuru, un poco de historia

Según una antigua creencia japonesa, doblar 1000 grullas de papel atrae la buena suerte.
Cuenta la leyenda, que una grulla vive 1000 años, así que cada una de las grullas de papel que hacemos representa un año en la vida de esta majestuosa ave y, una vez completado el reto de hacer las 1000 grullas de origami, la grulla sagrada te concederá tus deseos.

La responsable de la popularidad de esta creencia la tiene Sadako Sasaki, que sobrevivió a la bomba atómica de Hiroshima con tan solo dos años, aunque las consecuencias fueron realmente amargas. Más adelante desarrolló leucemia, por lo que comenzó a crear su propio senbazuru doblando grullas de papel, primero pidiendo por su propia salud, y más adelante por la paz mundial.
Cuenta la historia que logró doblar 644 y que su familia, amigos y compañeros de clase completaron el resto hasta alcanzar las mill grullas.
Pero Sadako nos dejó algo más que una vieja leyenda japonesa, la convirtió en un símbolo de paz para Japón y para todo el mundo, y prueba de ello es el Monumento a la Paz de los Niños en el Parque Memorial de la Paz de Hiroshima, abierto en parte en homenaje a ella. Este monumento recibe alrededor de 10 millones de grullas de papel al año, evidenciando que el mensaje de paz de la joven Sadako finalmente llegó a mucha gente, en un claro ejemplo de como el gesto de una sola puede hacer mucho para cambiar el mundo.

Habitualmente, el Senbazuru o las mil grullas de origami colgadas de un hilo suelen ser obra de grupos de personas que unen sus esfuerzos por un bien común o una buena causa, y donde el color de cada una de las grullas tiene un significado especial: rojo que simboliza el amor, blanco para la pureza, el dorado para la riqueza, el verde como la salud, el amarillo para la creatividad, el azul como indicativo de lealtad y el morado como un símbolo de la espiritualidad.

La grulla en Japón

Según la mitología japonesa, la grulla (鶴, tsuru) es un símbolo de buena suerte, prosperidad, longevidad y felicidad, refiriéndose a ella muchas veces como un ejemplo de gratitud.

Venerada como "el pájaro de la felicidad", su belleza y su legendaria existencia de 1.000 años la han convertido en un icono de la cultura japonesa, encarnando un significado de honor, agradecimiento y sabiduría, a la vez que de amor y lealtad.

Protagonista de múltiples proverbios y fábulas, destaca entre ellas la "fábula de la grulla agradecida", un antiguo cuento que narra la historia de una grulla herida y rescatada por un leñador que al poco tiempo se casa con una bella joven. A pesar de su pobreza, ambos tienen una vida feliz, y la joven esposa pasa el tiempo tejiendo una preciosa tela, codiciada incluso por el propio Emperador, y que el leñador vendía a buen precio.
La única condición que impone la joven esposa para continuar tejiendo, es que el leñador no la vea jamás como trabaja. Pero la curiosidad es mala consejera y el leñador acaba viendo como su amada teje la tela con sus propias plumas, pues su esposa no es más que la grulla que él rescató y curó, siendo la gratitud de la grulla el origen de toda su felicidad. Ni decir tiene que, una vez descubierto el secreto, la magia desaparece y la grulla emprende el vuelo dejando nuevamente solo al leñador.

Quizás sea por esta fábula, unido a que la grulla se empareja una sola vez, que este animal se ha convertido en el símbolo de amor y lealtad en el matrimonio, siendo habitual encontrar su imagen en bodas japonesas, ya sea adornando el kimono nupcial o en forma de las mil grullas de papel.

Este majestuoso animal tampoco ha sido olvidado en el arte asiático, apareciendo habitualmente volando o haciendo su baile de apareamiento.

La grulla en nuestros tiempos

En la actualidad, de las 15 especies de grulla existentes, 11 están en peligro de extinción, incluyendo el tsuru o grulla de cresta roja japonesa, que crece habitualmente en los humedales de Kushiro (Hokkaido).

La desaparición de su hábitat natural ha hecho que en el último siglo solo haya sobrevivido una pareja, hasta que en el año 1966 un granjero decidió alimentarlas y estudiar sus hábitos, en lo que sería el inicio de los trabajos de conservación de esta especie.

A día de hoy, el número de grullas ha aumentado hasta llegar al millar, en buena parte gracias al trabajo del santuario de Tsurui-Ito que, aparte de su trabajo en la conservación de la especie, realiza un espectacular trabajo para concienciar a la gente sobre esta hermosa ave.

Origami

Acabamos ya, recordando que el origami (折り紙), este complicado arte de plegado de papel sin usar tijeras ni pegamento con el objetivo de crear auténticas esculturas de papel, no es un invento japonés.
El arte de doblar papel se originó en China sobre los siglos I o II, llegando a Japón e integrándose en su tradición alrededor del siglo VI.

La belleza de este arte, pensado como una práctica que ayuda a la meditación y aporta calma, radica en la creación de algo personal, algo que puedes regalar a alguien muy especial, ya que más allá del regalo físico, la figura expresa nuestros pensamientos y emociones respecto a ese ser querido.

Y por último, las instrucciones para hacer una grulla de papel y muchos ánimos, una vez hecha la primera, las otras 999 salen fácilmente...😁
Larga y Prospera Vida

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