Ya sabéis, otras Navidades encima nuestro y otra felicitación "especial" desde el blog, al menos mientras vaya encontrando información sobre las navidades en los frentes bélicos (y aviso que todavía me quedan un par de historias sobre esta época del año en la Primera y Segunda Guerra Mundial). Esta vez toca el frente ruso, Stalingrado y "La Madonna de Stalingrado", una historia dura y triste pero con un claro mensaje de Paz y Amor, factores que deberíamos de aplicar durante todo el tiempo, no solo en esta época del año.

WWII, frente ruso, año 1942

Cuentan las leyendas que el fantasma de Federico I Barbarroja vagaba por toda Europa esperando el establecimiento de un imperio alemán que dominara medio mundo, así que Adolf Hitler convirtió a este personaje en una operación bélica: la "operación Barbarroja", diseñando la invasión de la Unión Soviética en un intento de lograr lo que en la Alemania nazi se denominaba "el Reich de los 1000 años".

Y en el marco de esta operación, Stalingrado (la actual Volgogrado) tuvo un papel crucial en la derrota del ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial: entre agosto de 1942 y febrero de 1943 ocurrió uno de los mayores y más sangrientos enfrentamientos bélicos que se conocen en la historia, con un único eslogan por parte de ambos bandos, "¡Ni un paso atrás!". El resultado final creo que ya es conocido por todos: la derrota del ejército nazi y un punto de inflexión en el resultado final de la guerra.

Pero, ¿Qué paso durante las navidades de 1942 entre las fuerzas alemanas?

Para las tropas alemanas se acercaba una de las peores navidades que recordarían en mucho tiempo. Con temperaturas que rondaban los 20º bajo cero, sin apenas alimentos ni suministros y atacados constantemente por las fuerzas rusas, que habían cerrado el cerco frente a los alemanes, se encontraban en una compleja y difícil situación y con la moral por los suelos.

Entre los soldados nazis de un bunker se encontraba Kurt Reuber, médico de la 16ª División Panzer, que había vuelto al frente dos días antes de que las fuerzas rusas cerraran el cerco sobre los alemanes. En uno de los pocos momentos de tranquilidad, cogió un viejo mapa de unos 105x80 centímetros y por el reverso dibujó, con trozos de madera quemada convertida en carbón vegetal, la figura maternal de la Virgen sosteniendo a un Jesús recién nacido en brazos. Como marco a la imagen, escribió las palabras "1942, Weihnachten im Kessel – Festung Stalingrad - Licht, Leben, Liebe" (1942, Navidad en el cerco – Fortaleza de Stalingrado - Luz, Vida y Amor). La obra acabó colgada en la pared del refugio.

La noticia corrió como la pólvora entre las tropas nazis, y muchos soldados se desplazaban al refugio de Reuber para contemplar la imagen y rezar frente a ella. Entre miles de muertos y una ciudad arrasada por la guerra y el odio, una pequeña imagen dibujada a carboncillo acabó convertida en una señal de paz y amor, y el bunker-hospital donde estaba Reuber, en un santuario.

La imagen consiguió salir de suelo soviético, junto con una carta para la familia de Reuber, en uno de los últimos aviones que logro salvar el cerco ruso, junto a un oficial herido que hizo entrega de ambos a la familia de Reuber.

Kurt Reuber falleció en enero de 1944 en el campo ruso de prisioneros en Yelábuga, no sin antes realizar una obra muy parecida para el periódico de los prisioneros: teníamos ante nosotros la "Gefangenen-Madonna" (La Madonna de los prisioneros), que también fue entregada a la familia de Reuber junto a la noticia de su muerte.

Actualmente, la Madonna de Stalingrado se encuentra, desde el año 1983, expuesta en la iglesia Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche en Berlín, donde sigue pidiéndonos una oración para recordar a los fallecidos en la guerra y rogando por la reconciliación y la conservación de la paz en todo el mundo. Además, esta obra forma parte del emblema del regimiento sanitario del ejército alemán.

Y hasta aquí la historia de La Madonna, que nos viene a recordar que en los momentos más duros y difíciles siempre hay esperanza, algo totalmente aplicable a los tiempos que corremos en la actualidad, que aunque complicados, ya se atisba la luz al final del túnel y, trabajando y ayudándonos todos y todas, seguro que conseguiremos salir de él (con alguna cicatriz, pero saldremos victoriosos). Y recordad, este camino no lo hacemos solos, junto a nosotros están los seres que más queremos: nuestra familia.

De todo corazón, yo, toda mi familia y el resto de miembros de NekoFan os deseamos

FELIZ NAVIDAD Y UN PROSPERO AÑO 2022 LLENO DE PAZ, SALUD Y AMOR
クリスマス おめでとう (Kurisumasu omedetō)
Larga y Prospera Vida...=^.^= Niahaha
Imágenes: Visit Berlin (© Kaiser Wilhelm Gedächtniskirche, Gerald Zabel), @x3892555 (y no haré más menciones al respecto de esta última cuenta de Twitter)

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